A partir del 1 de abril de 2025, entra en vigor en España un nuevo impuesto que grava los líquidos utilizados en cigarrillos electrónicos y otros productos relacionados con el tabaco. Esta medida busca equiparar la fiscalidad de estos productos con la del tabaco tradicional y frenar su creciente consumo, especialmente entre los jóvenes. El impuesto varía según la concentración de nicotina en los líquidos, con tarifas de 0,15 euros por mililitro para líquidos con menos de 15 mg/ml de nicotina y 0,20 euros por mililitro para los que superan esa concentración.